No es como lo pintan, pero somos poderosas
- Cusuca cr
- 20 may 2024
- 2 min de lectura
Ya una vez asimilada la noticia de estar embarazada y sentirme bien al respecto (entiéndase enamorada y con una ilusión de los mil carajos), seguí con mi vida tal cual mujer luchadora que trabaja la gota gorda para poder salir adelante y al mismo tiempo estudiante universitaria (comúnmente de las más rocas de la clase).
Todo bien con eso, porque no puedo quejarme, tuve un embarazo bonito y disfrutable, pero (siempre está este pinche pero), me dí cuenta de que las otras mujeres que ya son madres (ya pasaron por donde asustan), son unas vil mentirosas (a medias), y que las muy ingratas lo que le dicen a una es: «Qué belleza, estás embarazada, no hay nada más hermoso que ser madre»; y entonces, le hacen un cocowash a una (entiéndase lavado de cerebro) y una jura que esto es lo mejor que le puede pasar a una mujer.
Pues déjenme decirles la verdad desde lo vivido, no puedo negar que sentir moverse a la personita que llevas dentro es lo más hermoso de esta vida y que no he experimentado un amor igual, pero, nadie le advierte a una sobre lo no tan bueno que puede pasar. ¿A qué me refiero?, me refiero a tanto, que siento que no puedo ni explicarlo jeje, por un lado están los cambios tan grandes que se pueden sufrir y sí exactamente, son sufridos, me refiero a los cambios físicos y emocionales, en mi caso específico el último mes y medio de embarazo empecé a retener líquido en las piernas y sentía que cada una me pesaba una tonelada, por lo tanto empezaron a aparecer mis mejores amigas las celulitis, no tienen idea, creo que en mis piernas no había campo para una celuliti más, la papada se me notaba a kilómetros de distancia, me ha dado una alergia rarísima en la planta de los pies al parecer culpa de las hormonas y me picaban en las madrugadas tanto que me quería volver más loca, me pasó que me veía al espejo y no lograba estar feliz con la imagen que veía, por ende mi amor propio estaba por los suelos, me daba miedo no volver a ser la misma que era, me daban miedo tantas cosas.
Muchas dirán, «ay pero ver al bebé hace que todo valga la pena», pues ¡claro!, solamente que no se nos dice que el embarazo y el ser madre no es solo belleza, sino que también hay sufrimiento, dolor, cansancio, estrés, pero que está bien sentir todo eso y más, que es parte del proceso, que todo se logra superar y que somos grandes y poderosas inclusive cuando sentimos que no damos más.
A todo esto, súmele el parto y la primer semana de vida de bebé… ya les contaré sobre mi experiencia en esta parte.
Un abrazo
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